Resulta que si los alimentos procesados contienen la misma cantidad de fibra que, cuando usted los prepara en casa, se estropean más pronto; por ello es necesario refinar y procesar todos los ingredientes, para quitarles la fibra, por lo que quedamos con un producto pobre en fibra, que provoca que nuestro intestino absorba todos sus contenidos tan pronto como se los digiera.
Cuanto más procesada es una comida, más eleva nuestra azúcar en la sangre, por lo que el páncreas reacciona liberando grandes cantidades de insulina para regresar a la normalidad; sin embargo esa insulina, hace que el azúcar sea rápidamente transformada en triglicéridos, para ser almacenados en nuestras células grasas (adipocitos).
Lo anterior no ocurre en magnitud semejante al consumir alimentos con fibra, pues el azúcar (carbohidratos) contenida es absorbida lentamente, lo que permite al cuerpo irla utilizando en las funciones celulares como combustible. Además la fibra evita que el 100% de los nutrientes se absorban, es por ello que puede comer más sin engordar; al mismo tiempo sus alimentos -por tener más volumen (un beneficio tanto para la comida como para las heces)- producen sensación de saciedad más pronto, usted se llena antes no habiendo comido tanto.
¿Entonces qué hacer?, si no tengo tiempo.
Prefiera las preparaciones menos procesadas, por ejemplo en vez de una tomatina o salsita preparada, elija un puré o pasta de tomate y elabore desde ahí una salsa con unos tomates frescos, cebolla picada y ajo fresco o en polvo (no usar sal de ajo, no es lo mismo).
En vez de una sopa o crema preparada, parta de especias deshidratadas como ajo (y no hablo de sal de ajo, que no es lo mismo), tomillo, laurel; agregue hierbas frescas como culantro, hierba buena, quilete, chipilín, berro u otro, y eche a cocer una pierna o alas de pollo, o si lo prefiere las vísceras del pollo; sazone con la menor cantidad de sal que le sea posible, así obtendrá así una sopa mucho más baja en grasa, baja en sal y rica en fibra. Si desea agregar pasta, prefiera las integrales. Olvídese del cubito o sobrecito de consomé pues entre los ingredientes contiene carbohidratos aportados por harinas, además de grasa animal y un alto contenido en sal.
Para terminar, en casa no debe haber lugar para boquitas fritas, chocolates procesados, dulces y caramelos. Si tiene hijos o a usted le gustan, cómprelos muy ocasionalmente y en cantidad para comerlo en la calle; una unidad para cada cual. Resístase a la tentación de comprar la bolsa pues sale más barato que por unidad. Nunca lleve estos alimentos a casa pues son la excusa ideal para comer frente a la TV.
Dr. Juan Murúa